La cosa es sencilla. No queremos imitar el discurso priísta ni aún en esto del blog. Así que les dejo a su consideración la imagen siguiente (echa por el otro sucio, digo, socio), para que desde sus face le den "like" o "me gusta", según entienda usted. Es para que el socio gane un concurso.
Ayer, mientras los socios de este blog y algunos amigos estabamos formados para entrar a una fiesta, bebiendo cerveza y echándo el cigarro, platicábamos. Como debe ser, ¿o no, dama?, ¿o no, caballero?, ¿o no, mamatzuli?, ¿o no, papatzuli? Y platicábamos, entre otras cosas, sobre Kurt Cobain, Nirvana y el "grunge", como le llamaran los medios al movimiento musical y generacional de finales de la década de los ochenta en Estados Unidos, particularmente en Seattle.
Hoy, después de lidiar por horas para tener acceso a internet, un cuate me recordó a Pinky y Cerebro. Me recordó esa caricatura de una forma distinta, había olvidado lo buena que era.
Casualmente, en el capítulo que me trajera del olvido a Pinky y Cerebro, estos ratones de laboratorio viajan a Seattle. Al Seattle del grunge.
Con esta entrada anticipo uno o varios acercamientos próximos sobre el grunge. Dejo la barra abierta para que el otro socio prenda los cigarros, sirva los tragos necesarios y ponga la música adecuada, a todo.