Los individuos y sus cuerpos tienen un pacto discreto y sutil con la sociedad, un pacto que los protege y aguarda en su seno, cuando el pacto es roto, la sociedad misma se encarga de corregir y castigar a quien lo ha fracturado, se convierte en enemigo de la sociedad entera. Esto se reproduce en todos lados, sexualmente, se le llama filia o trastorno; en una fiesta, malacopa. De esta forma también hay espacios para la producción y preservación de ese pacto, aunque hay unos más evidentes que otros, y el fin de año es uno de los evidentísimos. Siempre me lo ha parecido así, una convención ante el desconcierto y falta de certeza que cimbra en las cabezas de los que, temerosos, se abrazan felizmente víctimas de un pánico oculto. Es un acto para salvarse a uno mismo, salvando a los demás.
¿O apoco creen que es un momento de cambio hacia la prosperidad y abundancia, como dicen todos los comerciales? Todos los años siempre se anuncia que todo irá bien, pero al menos en este país, en donde lo que se cuenta son muertos, esta segunda década del siglo no pinta nada bien.
Luego seguimos platicando que tengo que regresar a mi convención.
Feliz fin de año, que en sus convenciones de hoy la pasen con un trago, mínimo. Que en su próximo año no terminen tirados en una carretera. ;)
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