Vehículo en reversa. Fin de chiflido. Calle oscura, camellón en medio, postes de luz sin luz. Buenas noches, ¿a dónde lo llevo, joven? Silencio. Aroma extraño. ¿Mona, mota? vale madre. Sígase derecho, lléveme a clahuac. A la avenida, o a tlahuac tlahuac. A clahuac.
Ya es bien tarde. Se me hace que éste güey me va chingar. No lo hubiera subido. No, eso siempre piensa uno, además, viene solo, siempre lo hacen de a dos. ¿Pero y si sí? Pues ya valió madre. El motor acelera, sube un puente y lo baja, da vuelta en "u". Cambia de estación, suena: "noventaysiete siete, la número uno en éxitos", -enseguida- Quién te quiera como yo de Carlos Baute. Pinche música de ahora, uuuy en mis tiempos sí era poesía, sí era música, no que ésta. No saben ni lo que dicen. Semáforo. De reojo mira al joven, mirando a la calle. ¿Viene de la chamba? No. ¿Ya a descansar? No. Ya es re-tarde, debería de. Tampoco. "Mmmta". Bajó la ventana. Verde. Primera, segunda, terce… en esa dé vuelta. ¿En esa? Sí, en la del deportivo. Pues es lógico, si va a tlahuac, también damos por aquí. Tope. Chillido de llanta. Motor alterado, escandalizando, música a todo, un vocho se acerca, acelera a su lado y lo salta, risas en el carro. Están locos, pinches chavos parece que el diablo les quiere picar el culo; por eso, se adelantan y se lo andan picando entre ellos, parece sardina esa madre. Esos taquitos se ven buenos, siempre tienen gente, a ver si este güey no me desvía mucho y me regreso. A la derecha. "Por favor pinche escuincle, si fueras mijo ya te hubiera partido el hocico de un madrazo" Ok, ¿seguimos derecho? Por esa que ve ahí, por donde ve las luces esas.
Pinche ruco, se la pasa preguntando, si fuera mi jefe ya lo hubiera mandado a la verga. Pero ni siquiera, ni lo conocí al cabrón. Pinche ojete, dejó a mi mamá. Yo por eso le voy a dar todo a mi morro. No mames, ya faltan dos putos meses. ¿Cómo estará la Tania? No pues de que está bien, está bien rica. Sonrió y leyó sus mensajes -Komo andas mi chiqitita al rato paso para tu ksa-. Miró sus fotos, carpeta: mi vieja. Te Amo Atte. Zaster, grafitti en la pierna. El próximo le pinto toda la espalda, hasta las nalgas, ya hice el boceto.
Del radio: e-res para mí / yo soy para ti, se oye.
Pinche música no hay nada bueno.
Estar solos, mirándonos a los ojos, porque perdernos por… Suena, es un mensaje. Zta bin m mrkz antz de bnir. Responde: Aorita t mark, prat.
Párese por ahí, orita vengo rápido, voy por algo. El taxi se detiene a diez metros de un altar; es una virgen, bien cuidada con flores frescas, veladoras y luces la rodean. Bajó a la radio. Interior oscuro, como las calles y la noche. El chofer fija la vista al frente, el pasaje no se baja. "Shcku", se oye. ¡Ya chingó a su madre! Grita. Cosa en la cabeza. Es una pistola, cortó cartucho. Nervioso. Aguanta, cómo que chingó a su madre, compa. Sí pinche ruco, ¡ya valió madre! No tengo lana, aguanta, agarré el taxi pa' sacar pa' unas medicinas y a penas voy a. No quiero lana ruco pendejo, quiero el carro, ¡bájese! Aguanta. Clic… clic, clic, jaló el gatillo. Mi señora mis hijos el funeral ya valió madre, cuando jugaba de niño cuando veía a mis hijos jugar, ya valió. No tiene que ser así, yo. Vale madre, lo necesito, oooh, pinche cosa, no mames, ahora qué, sirve sirve sirve, qué pedo, funciona. Cortó cartucho de nuevo. Neta lo necesito, no me hagas esto, chingadamadre, virgencita. El pasajero hablaba solo, golpeando el arma. Confusión. Carnal, aguanta, te llevo a donde quieras. Cállese cabrón, ya lléguele. Abrió la puerta, puso un pie abajo, en el asfalto. Qué hace pendejo. Pues, pus, ya me-me voy. No sea pendejo, ya súbase. Lléguele, pero arránquese. Sé lo que es andar quebrado.
Se bajó.
Se arrancó.
No maaa, qué pasó. Respiraba hondo, el aire le faltaba; temblaba, sudaba; se sentía mareado. Estuve a punto. Se agarró el cabello, la boca, los ojos, insistentemente. Apagó la radio, encendió un cigarro. Me salvé, pinches mamadas. Me cae virgencita, ahora si le atinaste.
Llegó a la base, varios taxis esperando pasaje. Qué pasó Conejo, vienes blanco. No manches Luis, ¿sí? Bien cabrón, pareces gringo y eso que estás re-negro. No la chingues, me iban a asaltar y le jalaron, me iban a matar. Ah cabrón, dónde venían los ratas. Era uno nomás, pus allá atrás. Señaló al asiento trasero. Tráele una coca y un pan pa'l miedo, lo iban a asaltar; le dijo a uno que fumaba despreocupado dentro de su carro. Pero ya ni hay dónde comprar. Respondió. Pues jálate a la vinata, ahí lo compras, pero rápido. El que fumaba encendió el carro y salió. Luis fue al taxi del Conejo. Los demás choferes se arremolinaron.
No manches Conejo, cómo fue, dónde, cómo era, tranquilo ya la libraste, ¿había una virgen? Todos lo rodeaban. Ya, así es esto, ahora sí casi me la ensartan.
Luis salió del carro y caminó a la bolita, que golpeteaba con preguntas al Conejo, meneando algo en la mano. A ver, comper güeyes, mira Conejo ésta te tocaba a ti. Le enseñó una bala. Se le encasquilló al güey. Pues ya ves que no me tocaba, ahí la traes y yo aquí sigo.

que buen cuento jose esperamos que puedas subir más de esta calidad muy muy bueno
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