sábado, 19 de marzo de 2011

Viñetas de carrera





 Imagen tomada de Bobuu


  • Pensar, bla bla bla, la realidad, bla bla bla, desde la realidad misma, bla bla bla, sin ponerle paréntisis, bla bla bla, no detenernos a pensar, sino pensar en movimiento, bla bla bla, subirnos al, bla bla bla, tren social, bla bla bla...
         -Ya cállate, güey, andan tirando balazos.

  • Niños espantados, debajo de la cama. Llorando. «¡Oh! Niños, salgan, qué tienen». Berreos interrumpidos, palabras entrecortadas. "Es qué..." Lágrimas. "Es qué, por por por qué". Lloriqueos. "Dices".  Mocos. "O... beee". «Mis niños, tranquilos, miren vengan. Occ». "Beee" Oh chinga. Rugido de lagrimal despeñando torrentes de agua dulce que se vuelve salada. «Perdón, se me salió. A ver, es-cu-chen: occide...» "Ya basta, deja de decirlo". «Está bien, pero no tiene nada de malo que diga occidente». "Beee, ¡no!" Ojos fúricos, estrábicos y llorosos, gritos desaforados. «¿O sí?».

  • Sí, sí, sí, este... el primer punto que nos marca es considerar la realidad como histórica. Doblez arriba, estirada abajo. En la que no hay recomienzo, la filosofía no puede pensarse como virginal. Arrugado sonido, enrollamiento izquierdo. En donde ya no es un ciclo, sino transformaciones hacia todos lados, desde todas direcciones y en todo tiempo. Desenrollamiento derecho, sonido de papel friccionándose recorre el espacio, lo envuelve in crescendo, de un lado a otro del salón, de arriba a abajo, distrayendo palabras. La apropiación de nostros (Nuestra), desde el aquí/allí (América). La realidad polisémica, sin disociarla. Como señala D. "postulas al otro pero sin escucharlo". Pliege estruendoso, desconcertante al emisor de tan "elocuente" discurso. La verdadera filosofía. Distracción. No es la que. Los ojos de aquel expositor, adjunto de maestro, estudiante avanzado o lo que fuese, se mostraban pequeños detrás de unos lentes de armazón grisaceo, moviéndose en varias direcciones, mientras hablaba, particularme al lugar donde se emitía, en cambio, el sonido pueril del papel ocasionado por el otro (real y molestoso), como si viese que el otro de quien habla fuera distinto al polisémico del que piensa. Fue, sino la que. En el pie del que hablaba se notó su molestia primera, empezó a moverse con insistencia; la segunda, fue su mano que recorría su rostro candorosamente procurando no mostrar el nerviosismo. Las manos del otro, quien ocasionaba parsimoniosamente los ruidos turbadores, disociaron la hoja con estruendo. Será... No pudo más. La tercera fue confusión, se levantó de su asiento y gritó: ¡te puedes callar, que no ves que estoy exponiendo sobre el otro! El salón entero alborotado. Los estudiantes echaron sus espaldas atrás y miraron con grandes ojos. El turbado expositor, ante tales expresiones, tranquilizó el semblante, se aliñó las ropas y continuó: ¿en qué ibamos?



Disculpe usted las molestias.

2 comentarios:

  1. la realidad de la intelectualidad en méxico es muy decepcionante....¿de que nos sirven tantos maestros sabios si al final de cuentas se convierten en opinologos q no se mezclan con las masas trabajadoras? los intelectuales y la burguesia se mezclan en las refinadas conferecias magistrales de las universidades y aveces nisiqueira se quieren diferenciar.
    jajajaja
    y la realidad sigue igual!!! pffff

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  2. Palmas, un beso y un abrazo para ti primo. Me encantó esta pequeña crónica. No te cagaste de risa cuando grito... "te puedes callar"?

    Buenísimo ejercicio.

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