jueves, 5 de mayo de 2011

Cigarro: consumo y satanización

De los fumadores podemos aprender la tolerancia.
Todavía no conozco uno solo que se haya quejado
de los no fumadores.
SANDRO PERTINI (vivió 94 años, de 1896 a 1990)*

Al cumplir los setenta años me he impuesto la siguiente
 regla de vida: no fumar mientras duermo, no dejar
 de fumar mientras estoy despierto, y no fumar más
 de un solo tabaco a la vez.
MARK TWAIN (vivió 75 años, de 1835 a 1910)*

No hay día en el que alguien ponga, cuando menos, cara de guacala y rechazo a los fumadores. O, después de considerar y preguntar:

—¿Te molesta que fume? —dice uno.
—No, me enferma, me matas —responden con voz chirriante.

 Ay sí, ay sí, mochilones ellos. O que tenga uno que salirse de un bar (lugar en donde no precisamente se cultiva la salud) para fumar. Aunque aquí la banda lo use para conocer o ligar chicas o chicos, según sea el caso y el gusto, lejos de las miradas de nuestr@s acompañantes. O que alguien le diga a uno que está bien echárse el cigarrito después de comer, pero cuando uno se baja del pesero, del metro, saliendo de una clase, de camino al transporte, al trabajo, o a la hora que uno guste y deseé, eso sí está mal y tristeza daría saber que uno se llegara a enfermar de cáncer. Vaya cosas.


Mia Wallace (Uma Thurman), Pulp Fiction.
Días antes de pensar esto, un escritor (no recuerdo su nombre) hablaba sobre "Los cigarrillos son sublimes", libro de Richard Klein. Estuve buscándolo en algunas bibliotecas y nada. Quizás, si se tratara de otro tema hubiera desistido, y más cuando los trabajos finales y las investigaciones están atrasadas sobre el escritorio (como me ocurre en estos momentos), pero incitado por las recientes "recomendaciones" sobre el consumo de tabaco, mis esfuerzos se redoblaron hasta encontrar algo sobre el tabaco, su consumo y su reciente y moralina (aunque nada nueva) satanización.

El libro que encontré se llama: "Tabaco: mentiras y exageraciones", de Octavio Rodríguez Araujo, doctor en ciencia política y profesor emérito en la FCPyS de la UNAM. Y lo tengo en mis manos. Y les quiero compartir un extracto que, como dice el autor en sus advertencias, "a diferencia de los luchadores y fanáticos del antitabaquísmo, que actúan como militantes de una causa dogmáticamente aceptada y demandan que la gente se abstenga de fumar, yo no invito a nadie a fumar ni trato de convencerlo a que fume. Lo que pretendo con este libro es otra cosa: desmititificar y denunciar una gran cantidad de mentiras y exageraciones sobre el tabaco". Aquí el fragmento:

Para quienes consideraban en los siglos XVIII y XIX que fumar era inmoral, si vivieran todavía les daría un enorme orgullo saber que en el siglo XXI, aunque parezca increíble, también hay gente que piensa como aquellos: el 11 de abril de 2002, en la ciudad de México, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal presentó (entre los considerandos de la "Propuesta de punto de acuerdo para que se hagan esfuerzos serios respecto a la motivación a la conservación de la salud y la implementación de programas formativos para combatir el tabaquismo") un punto en el que señalaba que la salud, la productividad y la moral se ven más favorecidas en los lugares que se encuentran libre de humo de tabaco. ¿Qué tiene que ver la moral con el humo del tabaco? Nadie ha podido explicarlo, que no sea, como hace 200 o 100 años, cuando se consideraba que si las mujeres fumaban en público eran inmorales, casi unas "mujerzuelas" (otra estupidez del pasado). A mí me parece inmoral que Israel bombardee la zona de Gaza en Palestina o que Estados Unidos y sus aliados invadan Irak u otro país, que exista la pornografía infantil, que unos seres humanos discriminen a otros por razones económicas, raciales o religiosas. Todo esto es inmoral, ¿por qué también fumar? De verdad no lo entiendo. Entiendo, sí, que a mucha gente le moleste el humo del tabaco, por el olor, porque le cambie el sabor de lo que esté comiendo, porque le da tos, incluso porque le haga daño aunque sea relativo y menor a lo que suele decirse, ¿pero, inmoral? Ya no saben qué inventar para satanizar el tabaco. ¿Y por qué no se sataniza a la gente que, teniendo los recuersos, no se baña ni se cambia diariamente de ropa ni usa desodorante? Porque la Organización Mundial de la Salud no ha dicho nada al respecto y porque no hay grupoes anti-mal olor de la gente ("es natural", dicen algunos). Hay, por cierto, servicios sanitarios públicos con poca ventilación donde puede ser un verdadero suplicio ir a lavarse las manos: por el olor fétido e inevitable de las heces humanas. Sin embargo, se prohíbe fumar, cuando el humo del tabaco enmascararía, aunque sea poco, los malos olores.
[...]
Nunca antes de finales del siglo XX la campaña contra el tabaco había tenido los alcances de los últimos años. Cuando en el siglo XIX se decía que el tabaco podía producir cáncer no había estudios que lo demostraran, equivalente a decir que era cosa del diablo, tampoco comprobado. En la Alemania nazi G. Wenzmer publicó un articulo en Hambuerger Frendenblatt (22/3/44), en el que decía que fumar dañaba los ovarios y partía de un dato, tan fantasioso como muchos de los que he citado y expondré más adelante: que los matrimonios entre fumadores empedernidos producían un promedio de 0.66 de niño mientras que entre no fumadores producían un promedio de tres niños. El tabaco, pues, ha tenido enemigos y pocos defensores. Cuando alguien ha defendido al tabaco de inmediato se le acusa de complicidad con las empresas tabacaleras, de haber sido comprado por éstas, de ser su vocero, etcétera. Personalmente me ha llamado la atención que las feministas pro aborto no hayan levantado la voz a favor del tabaco. Uno de sus temas principales es que la mujer debe tener el derecho a disponer de su cuerpo según su libre albedrío y tener los hijos que quiera o no tenerlos (yo estoy de acuerdo con ellas). Los grupos antiaborto, y la iglesia católica en masa, argumentan en contra porque al abortar —dicen— se está segando la vida de un futuro bebé. En la lógica de las primeras, una persona debería tener derecho a fumar y, por lo mismo, a disponer de su cuerpo (y de su salud) según su libre albedrío. Los grupos antitabaco dicen, en contra, que se afecta la salud de los no fumadores (algo que no está probado) y los fanáticos de esta especie, que huelen el humo de tabaco (no de otro tipo) a su alrededor, le gritan al fumador: "me estás asesinando" y exigen que se dicten leyes restrictivas, al igual que los pro vida o antiabortistas en relación con la suspensión del embarazo en sus primeras semanas, aunque éste haya sido por violación.
Ningún consumo legal de un producto ha sido tan estigmatizado como el tabaco.  

De tanto escribir me dieron unas ganas inmensas de echarme un cigarro. Quisiera comprar hamburguesas en la esquina de mi casa, una cajetilla de cigarros, si es que ya no tengo, y ver Pulp Fiction. Una peli increiblemente buena, de mis favoritas. Comiendo y fumando, dos de los mejores, magníficos y más grandes placeres. Pero no puedo, tengo mucho que hacer.

Ustedes, sabrán qué hacer.

*Las frases fueron tomadas de las epígrafes que usa Octavio Rodríguez en el mencionado libro.



Felices fumadas ;)

3 comentarios:

  1. Yo no lo estigmatizo de hecho de cuando en cuando le doy alguna calada es sólo que en serio creo que hay suficientes estudios que demuestran que es dañino como para replantearnoslo y lo de fumar adentro de un baño pues no creo que sea sano, me contaban que por ahí de la década de los 70´s se podía fumar adentro del metro no se si sea cierto pero imagina.
    Creo que si debe restringirse en los lugares cerrados pero; ¿en un bar? me parece absurdo ya vas a destruirte bebiendo por qué habría de incomodarte el humo.

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  2. Interesante el texto, creo que si ha sido bastante satanizado, yo como fumador defiendo mi habito pero debo de respetar a quienes les molesta, pero también es un absurdo que te vayas a destruit bebiendo o gente "sana" prefiera comer la basura transgenica de Monsalvo creyendo que es benefico para su salud pero satanize a aquellos que nos damos el placer de fumar, y una última oregunta ¿donde conseguiste el texto? para darle una buena leida

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  3. Anónimo, lo que cuestiona el texto es el supuesto excesivo daño al cual se le pretende asumir al consumo del tabaco. No propone, en cambio, fumar en hospitales y lugares así. Los principales argumentos contra el cigarro se reducen a jugar con cifras que a primera impresión resultan impactantes, pero deteniéndose un poco veremos que el cáncer de pulmón no es causa directa del tabaco. El cáncer de pulmón puede verse, dice Octavio Rodríguez, como una enfermedad multifactorial que tiene que ver con el estilo de vida (fumar incluido) y con causas ambientales. Central campañas mundiales y restrictivas al consumo de tabaco, a mi juicio, distrae la mirada asuntos que en cuanto a la salud resultan mucho mucho más dañino, como la radiación nuclear o la contaminación.

    Eadl, el libro es de Octavio Rodríguez Araujo, se llama "Tabaco: mentiras y exageraciones" la editorial es Orfilia. Yo lo conseguí en la biblioteca central.

    Ya saben dónde irlo a revisar. Está interesante.

    Como bien han dicho, también me parece absurdo y moralino prohibir el consumo de tabaco en un bar. Lugar donde no precisamente vas a cuidar la salud.

    Habrá una próxima entrada mostrando campañas publicitarias, que se llevan a cabo en diversos países, en contra el tabaquismo. Nos dará un buen escenario que, quizás, clarifique un poco más sobre el asunto.

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