martes, 18 de enero de 2011

El futuro sangra, el presente nos mata


Imagen tomada de aquí
Pensar en el futuro sangra, el presente nos mata. Es el escenario en donde nos movemos, una guerra que, más allá de lo militar, está siendo perdida; los niños y sus quereres admiran la figura del narco omnipotente, los jóvenes sin entrada, menos sin salida, la sociedad entera pávida ante un país que ha dejado de pertenecerle hace mucho, que se lo han arrebatado. Ya no se puede vivir, un día te cortan la luz, otra día el agua y el otro la cabeza. ¿Hacia dónde vamos?, ¿ya valió madre todo esto?, ¿para qué intentar hacer algo, si las cosas se mueven violentamente tan ajenas a nosotr@s? Preguntas nos invaden.

Como dijera Einstein en la frase tan usada (hasta por Lolita Ayala), pero ahora necesaria: La vida es peligrosa, no por los hombres que hacen el mal, sino por los que se sientan a ver qué pasa.

Por fortuna o por desgracia (ustedes dirán), aún hay ciertas personas comprometidas con algo, con lo que creen justo, que se levantan del lugar cómodo para jugar y apostar por prevalecer la vida, que se resisten al suicidio del futuro.


 Allá cada quién, pero les dejo una invitación de esa gente.


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